

Ay, átame a tu cintura y llévame en tu recuerdo,
que la pena y la amargura no cabrán en este cuento.
Tan pobre como parezco y tan rico al mismo tiempo,
dueño de la noche entera y si tú a mí me quisieras,
reina te hago a ti de ella.
Bésame como al primero y ódiame como al segundo,
mírame como al tercero, que todo, todo yo lo quiero
y ámame como a ninguno.
Que de la luna soy amigo, dueño casi de un lucero,
si me das un poco de agua, si me das un poco de agua
yo te vuelco el cielo entero.