

Ven, déjame contarte el cuento de nuestro amor,
donde tú haces de Dumbo y yo de ratón
y donde juego a perseguirte
y tú me prohibes besos que robo de tu corazón.
Y anda, déjame meter la mano bajo tu falda,
que el ratón se ha convertido en todo un león,
y ha comenzado a comerse tu corazón.
Y deja ya, deja ya de golpearme con la trompa,
que la noche está hecha pa' los amantes
y el ratón quiere jugar con su elefante.
Y ven aquí y colócate de nuevo esa sonrisa,
y no te enfades conmigo tonta-niña
que el ratón sólo quería hacerte feliz.
Tal vez sea pronto para que hablemos de amor,
quizá deberíamos conocernos mejor,
ay pero tengo tantas ganas
de agarrarte y de pegarte un buen achuchón.