

Es el fundamento de mi alegría, su boca el pan de cada día,
sus ojos abrasan mi razón, sus manos desnudan mi canción.
Sencilla y fresca cual caricia, de una tarde de lluvia su alma nacería,
tarde de invierno tal vez sería el instante en que yo la encontré.
Su ojos desnudan mi mirar, su alma se entrega sin dejar de amar...
Déjame ver tras tu cristal
todo embellece desde tu mirar,
la noche, el cielo, la lluvia o el mar,
todo se fragua desde tu mirar.
Sentir su risa llenando mis días,
dulces palabras, tenue melodía,
fragmentos de una puesta de sol
visten su cuerpo al presentarse el amor.
Déjame ver tras tu cristal
todo embellece desde tu mirar,
la noche, el cielo, la lluvia o el mar,
todo se fragua desde tu mirar.