

Otra vez mirando a la pared, soy yo el que controla, no al revés,
la perdida de tiempo es lo peor, si al menos te tuviera en mi colchón,
y yo que me creí buen jugador, la noche me ha dejado sin reloj.
Es la enésima vez que estoy así, a veces se me olvida ser feliz,
procastinador sin igual, confundo la euforia y la felicidad,
y yo fantaseando con tu voz que arregla descosidos a mi corazón.
Se desequilibra mi ajedrez, mi dama se pierde por mi dejadez,
de insomnio e impaciencia vivo yo y ya se mareó hasta mi yoyó,
si al menos te tuviera igual que ayer, rozándome y diciendo «duérmete».